Reportaje | Las dos caras de la ayuda

LOS BARRIOS CONFLICTIVOS

En 1561 Madrid pasa a convertirse en la capital de España y poco a poco la población empieza a crecer hasta alcanzar en la actualidad 3.16 millones de habitantes. El resultado de este constante incremento trajo consigo la ampliación del territorio de la Comunidad y el anexionamiento de diferentes zonas, desde el casco histórico hasta las denominadas ciudades dormitorio.

Resultado de imagen de madrid antiguo mapa

Este fenómeno encontró su auge en la Segunda Revolución Industrial (1850-1870), donde los medios de comunicación propiciaron el nacimiento de barrios como es el caso de Entrevías. Estas zonas surgieron en un principio como lugares de trabajo y, precisamente, fue este el motivo por el que miles de personas llevaron a cabo el conocido como éxodo rural. La llegada de la industria provocó un efecto llamada hacia las grandes ciudades, como Madrid, que ni esperaban ni tenían las suficientes infraestructuras para suplir las necesidades de los emigrantes procedentes de las provincias circundantes. Por esta falta de recursos comenzaron a aparecer los barrios obreros, donde los trabajadores se alojaban en casas con pocas garantías y pocos recursos comunitarios, como hospitales, escuelas o incluso alcantarillado. Se encontraban lejos de otros barrios con más renombre, pero poco a poco fueron conformando la totalidad de lo que hoy en día es Madrid.

No obstante, en la actualidad, y a pesar de que hayan pasado casi 200 años, estas desigualdades entre barrios sigue siendo palpable. Según informes del Ayuntamiento de Madrid, la tasa de desempleo es inferior a la media nacional, que está en 6,7 puntos, y a la regional, con 0,9. Pero más allá de la media, si se analiza por distritos, la realidad no es tan halagüeña. Es cierto que en los más ricos, como El Viso o Valdemarín, la media es inferior a las cifras anteriormente mencionadas por casi 10 puntos. Pero en los más pobres, como Villaverde, Usera o Vallecas, las cifras se vuelven alarmantes, con casi 11 puntos por encima de la media regional y 7 por encima de la nacional. Un nuevo plano callejero actualiza los distritos y barrios de MadridEn total existen 215 barrios en la Comunidad de Madrid, de los cuales 44 rebasan las cifras de desempleo. Y no es solo el paro lo que demuestra esta desigualdad, sino otro gran efecto que la crisis aplica sobre los que menos recursos tienen, los desahucios. Por cada mil habitantes se producen 1,18 desalojos, un total de 607 en el año 2015, que coinciden de manera similar a los lugares donde las cifras de desempleo son mas acusadas, la zona centro.

¿DÓNDE ESTÁN LOS PRINCIPALES FOCOS DE SOLIDARIDAD?

Según la Asociación Española de Fundaciones, en la Comunidad de Madrid se encuentran registradas 471 asociaciones con fines solidarios. No obstante, desde el año 2010 se estima que en territorio español existen alrededor de 37 mil proyectos solidarios, entre ONGs y asociaciones, y Madrid concentra casi mil iniciativas, desde las llevadas a cabo por grandes organizaciones hasta las realizadas por personas en una actividad particular.

Dentro de la gran variedad de campos de actuación, la mayoría de estas actividades se centran en la acción social (74%), seguidos por la cooperación al desarrollo y ayuda humanitaria (24%) y el medio ambiente (2%) según datos de Fundación Lealtad. Estas cifras comienzan a reflejar el centralismo que las grandes organizaciones, sobre todo ONGs de relevancia internacional, que escogen las grandes ciudades como lugar para asentar sus sedes, en ocasiones alejados de los focos de acción. Sin embargo se ve un cambio de tendencia lento pero regular, pues muchas de las organizaciones comunitarias, las compuestas por pequeños colectivos, empiezan a localizarse en los centros donde llevan a cabo sus iniciativas. La mentalidad ha cambiado, de las grandes organizaciones a pequeñas asociaciones que trabajan mano a mano con la gente a la que ayudan.

LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA: UN SITIO DONDE SOLO HAY POBREZA SE VUELVE MÁS POBRE

El éxodo de las organizaciones hasta los puntos de ayuda supone la necesidad de observar una doble perspectiva. Por un lado, la intención básica y principal es mejorar la situación de las personas o el lugar donde se centra el trabajo de las asociaciones; pero por otro lado, muchos de estos proyectos producen un “efecto llamada”. Este fenómeno se da cuando un foco de pobreza o conflictividad funciona como un atrayente para la gente con unas condiciones similares a las que se dan allí. Por ejemplo la Cañada Real. Esta localización estaba destinada a ser una vía pecuaria, es decir, un paso de ganado, pero allí encontraron el lugar ideal muchos traficantes para crear chabolas que empezaron siendo pocas y actualmente cubren casi 15 km de vía. Estas chabolas eran la residencia de familias sin recursos que empezaron a asentarse allí en los 60, pero fue precisamente la falta de control sobre la zona lo que favoreció el afloramiento de estas actividades ilegales. En Madrid, la Cañada supone uno de los grandes retos de mejora.

Resultado de imagen de LA CAÑADA REAL
Contraste entre la Cañada Real y Rivas

Allí se concentran gran parte de las actividades, destinadas sobre todo a la ayuda de los drogodependientes, la escolarización de los niños y la mejora de los recursos de los que allí disponen. No obstante, a pesar de toda esta ayuda, esta zona no para de concentrar más pobreza y drogadicción, hecho que ha sido reporteado en innumerables ocasiones. Incluso cuentan con cundas, también conocidos como los “taxis de la droga”, que transportan a los toxicómanos a este lugar. El poblado ilegal no para de crecer, llegando a lindar con los pueblos más cercanos, como Rivas, cuyos vecinos aseguran que la cercanía de este foco supone un detrimento de la imagen de la ciudad, así como de la seguridad. Parece no haber solución a corto plazo.

A pesar de estos antecedentes, existen barrios que con el paso de los años han sufrido una fuerte mejora, como es el caso de Lavapiés. La zona ha sufrido un lavado de cara, convirtiendo un lugar de conflicto en una zona de moda. Durante los años 80 hasta la entrada del siglo XXI la mayoría de los inmigrantes se asentaban en la zona, convirtiéndolo en una amalgama de culturas. Es justamente esta diversidad lo que ha transformado las calles y ha empezado a atraer a los jóvenes que buscan lolavapies que está fuera de lo normal, lo alternativo. La cercanía al casco histórico ha propiciado que el Ayuntamiento preste una mayor atención al rejuvenecimiento y la seguridad de la zona. Actualmente resulta complicado ver los vestigios de lo que un día fue el barrio, ya que, a pesar de que siguen existiendo casas okupas o  tráfico de drogas, el control ha supuesto un incremento de la calidad de vida, haciendo posible que la ayuda proporcionada sea efectiva.

CASA SOLIDARIA DE MADRID

Es precisamente en un zona cercana a Lavapiés donde los vecinos y beneficiarios de una de las organizaciones solidarias del centro cuentan su opinión sobre Casa Solidaria.

¿INMOVILISMO O ACCIÓN? EL ALCOHOL, LA POBREZA Y LA EXCLUSIÓN SOCIAL

Ante la posibilidad de que surjan conflictos que pueden afectar a los vecinos de la zona, sobre todo a su seguridad, en muchas ocasiones se organizan protestas con la finalidad de que proyectos, como los comedores sociales, no se asienten en algunos puntos. Uno de los factores que determinan este rechazo es la llegada del alcohol y las drogas, así como de la suciedad. De hecho así queda demostrado cuando en ocasiones una persona pide dinero en la calle y se oye a algunos decir: “Para que te lo gastes en vino, ¿no?”.

Innumerables informes científicos han identificado que una de las variables más fuertes que favorecen la aparición y el mantenimiento de los sin techo es el alcohol. La tasa de dependencia de las personas sin hogar sobre este producto es casi del 40%, de entre los cuales la mayoría son varones y nacionales. Más de la mitad de las personas sin hogar afirman haber sido dependientes del alcohol más de una vez en su vida, incluso antes de quedarse sin techo.

El miedo al “efecto llamada” cada vez es más acuciante. Nadie quiere que sus hijos anden entre cristales rotos o jeringuillas, y es precisamente esto lo que intentan evitar los residentes, que esta situación no sea puntual y se acabe alargando en el tiempo de manera indefinida. El asentamiento de una organización de ayuda supone la llegada hasta ese lugar de personas que por una u otra razón necesita ayuda. El rechazo a estas actividades también supone un rechazo directo a la gente que demanda atención. La desigualdad es un hecho evidente en la sociedad del siglo XXI y hoy más que nunca, de manera que queda en las manos de la gente favorecer la acción para cambiar esta situación u obstaculizarla. El bien ajeno depende del bienestar propio y cada cual está en su derecho de optar por lo que consideren sus principios.

Por: Patricia González

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s