REPORTAJE | ¿Maltrato animal en la industria alimenticia?

Cada vez son más las personas que se deciden a incluir en su dieta diaria alimentos ecológicos, o incluso toman la decisión de decantarse hacia el vegetarianismo o veganismo. Esto se debe a un reciente aumento de la preocupación de la sociedad por saber qué están comiendo y una mayor conciencia por el trato que se le da a los animales en las granjas donde se les cría.

Según los datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, cada año más de 700 millones de animales son sacrificados en España para el consumo humano. Y es que gran parte de las culturas del mundo basan sus dietas en productos cárnicos. Estos animales nacen y son criados exclusivamente para dedicar su vida a alimentar a la población mundial que cada vez es mayor. Ahora bien, ¿existe un límite? Y si este existe, ¿dónde está?

LA VIDA DE LOS ANIMALES EN LAS GRANJAS 

Uno de los aspectos en el que más inciden los activistas animalistas es en la industrialización sistemática a la que estos millones de animales son sometidos, viviendo en muchas ocasiones en condiciones inhumanas e insostenibles. En algunas granjas los animales viven apelotonados en pequeñas jaulas o entre vallas, con ventilación artificial y donde apenas pueden moverse. Además, la vida de los animales de granja es muy corta, apenas unos cuantos meses o pocos años en el mayor de los casos antes de ser finalmente sacrificados. Por ejemplo, en el caso de los pollitos estos viven alrededor de 40 días.

Son numerosas las campañas que surgen constantemente y que denuncian la barbarie que sufren los animales destinados al consumo. La organización Igualdad Animal lleva años investigando granjas y mataderos de todo el mundo, y puso en marcha la campaña iAnimal para entender cómo viven estos seres vivos. Como primer impulso produjeron el documental Factory Farm, en el cual se denunciaban actos a los que los animales eran sometidos tales como corderos degollados y colgados vivos boca abajo mientras aún están conscientes. Este vídeo es una experiencia en 360º que pretende meter de lleno al espectador en la vida de una granja a través de la realidad virtual.

Este problema no solo afecta a la industria lechenoticia4cárnica, pues la leche y los huevos que consumimos proceden en muchas ocasiones de vacas y gallinas cuyas vidas no han sido mucho más fortuitas. Las vacas lecheras son alimentadas con químicos y de manera artificial para que su leche se abarate, así como son constantemente inseminadas para que sigan produciendo.

¿DÓNDE NACE EL PROBLEMA?

Esta industrialización de la ganadería se hizo especialmente creciente tras la aparición de la comida rápida por la década de los 30 en Estados Unidos. Además de todos los problemas de salud que acarrea la comida basura, tales como la chains-of-restaurantsdiabetes o la obesidad, también ha supuesto un descenso de la calidad la carne que ha afectado al trabajo de los ganaderos tradicionales. La necesidad de enormes cantidades de carne implica que la tarea de crianza y matanza de los animales se haga en condiciones totalmente industriales en las que estos en muchas ocasiones no conocen ni la luz del sol.

El problema de la carne producida en los sistemas de granjas industriales afecta tanto a los animales como a las personas dado que si a les alimenta con hormonas para que crezcan más rápidamente y se les altera genéticamente, todos estos químicos permanecen en sus cuerpos cuando nosotros los consumimos y nos los transmiten.

Se ha llegado al punto en el que los seres vivos son tratados como mera mercancía de la que se intenta sacar la mayor rentabilidad posible al menor precio. Esto también es permitido debido al vacío legal que existe entorno a este asunto, pues las leyes que protegen a los animales son escasas en muchos países, como es el caso de España, y el respeto y control de las existentes es mínimo. La ley vigente apenas consigue reducir el sufrimiento al que son tratados y los activistas se quejan además de la falta de preocupación y debate, pues de las miles de denuncias que se presentan cada año muy pocas son investigadas y se les resta relevancia.

¿EXISTE UN LÍMITE?

Con la mayor toma de conciencia de la sociedad por saber cómo es tratado aquello que van a comer la  agricultura y ganadería ecológica es un tema que está en constante auge. Su fin es producir alimentos de origen animal sin utilizar productos químicos artificiales y con el mayor grado de respeto al medio ambiente y a los animales posible.

etiquetasComo viene siendo obvio, los beneficios de esta tendencia ecológica son  tanto para los animales como para los humanos, pues la calidad de los cárnicos es mucho mayor y eso incide directamente en nuestra salud. Así pues, cada vez más gente se está sumando a la adquisición de productos sellados con esta mención y con ello los supermercados tradicionales apuestan también por su venta y producción.

Sin embargo, ¿es suficiente con que la carne sea ecológica? ¿Realmente implica eso un menor sufrimiento animal? Muchos animalistas afirman que en muchos casos estas granjas “bio” son mitos para paliar la mala conciencia de los consumidores y que, al fin y al cabo, se trata de animales criados y destinados a ser asesinados para alimentar a la población. Del mismo modo existen muchas denuncias a granjas con el sello de calidad que incumplen gran parte de las normativas establecidas.

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Proceso de “embuchado” en la elaboración de foie gras

Entramos entonces en un debate ético y moral en el que muchos defienden que la única manera de asegurar el bienestar animal es no comiendo carne, ya que hay prácticas como la llamada “fase de embuchado” de la elaboración de foie gras (en la que las ocas y patos son cebados mediante un embudo) que suponen una tortura en sí. De este modo el vegetarianismo es una corriente en crecimiento, aunque también los hay quienes piensan que no es suficiente con esto ya que las vacas lecheras y gallinas ponedoras de huevos no son sacrificadas para el consumo de su carne pero también sufren un maltrato insostenible,  y se inclinan hacia el veganismo (que es la dependencia de todos aquellos alimentos que procedan de animales, incluyendo huevos, leche, queso, miel, etc…).

Cabe destacar que también son cada vez más los supermercados que deciden introducir en su catálogo productos vegetarianos y veganos, como Mercadona o Carrefour, que cuentan con charcutería, hamburguesas y otros alimentos elaborados sin carne, entre otras cosas. Se trata de una buena manera de acercar estos alimentos a los consumidores para que se atrevan a probar y experimentar, ya que hasta hace poco los productos ecológicos y vegetarianos eran difíciles de encontrar y solo se podían comprar en tiendas especializadas.

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Línea de charcutería vegetariana de Mercadona

Por: Andrea García Hurtado

 

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